Compartimos los atardeceres, pero llega inevitablemente la noche y debemos separarnos. El sueño anuncia que nos encontraremos de nuevo en la fantasía. Es mi cuerpo el que, solitario en la oscuridad, sale en tu búsqueda.
¿Qué será de ti y de mí cuando el tiempo no sea suficiente para estrechar nuestros cuerpos? ¿Adónde esconderme si los espacios se agotan, si la tibieza de tu aliento va perdiendo calidez con los días de ausencia?